The Farber Collection
Facebook Twitter RSS

Duvier del Dago

Sobre Duvier del Dago

n. 1976 Zulueta, Villa Clara

Durante su formación en el Instituto Superior de Arte (ISA), Duvier del Dago se consolidó como dibujante. Su trabajo con este arte y también con el video, pasó a ser decisivo en la concepción de cada proyecto, luego de formar junto a Omar Moreno el binomio nombrado Omarito & Duvier (1987-2001). Esta fusión autoral participó de la sensibilidad creativa concentrada en Galería DUPP (Desde Una Pragmática Pedagógica), proyecto heterodoxo de enseñanza artística, que aglutinó a un grupo de individuales bajo la conducción de René Francisco Rodríguez, como pedagogo y artista.

El discurso de Duvier del Dago es una narración sobre tópicos de actualidad. Múltiples viñetas lo componen y traducen, deseos, obsesiones, sueños, así como indagaciones acerca de la condición humana, el sentido de la existencia y la relación del hombre con su entorno sociopolítico, cultural y mediático. Dan fe de ello, entre otras obras, las series: Castillos en el aire, Teoría y práctica y Secreto de estado.

La imagen dibujada que Duvier del Dago construye en sus piezas ha trasgredido los límites del papel para convertirse en volumen en el espacio. Cada uno de sus dibujos tiene un cuerpo tejido por hilos, permitiendo el disfrute de una ambigua y difusa materialidad en “esculturas”—video instalaciones o esculturas efímeras—que el videoarte y la luz completan. Con su trabajo se quiebra conceptos ortodoxos sobre el dibujo, expresión artística que abandona los soportes bidimensionales para especializarse.

Tras un minucioso proceso de cálculo, recogido en papel milimetrado y múltiples bocetos, el artista termina tejiendo la obra en el sitio de presentación. Los hilos se tensan y anudan siguiendo lo previsto hasta completar el cuerpo de la imagen que aparecerá suspendido en el aire. Estas construcciones con hilos que caracterizan su trabajo, emergieron en 2004, y pasaron a distinguirse particularmente a raíz de la significativa recepción—de público y la crítica—de la video instalación Holograma, exhibida en el IV Salón de Arte Cubano Contemporáneo (2005).

La puesta en escena de las obras actuales reproducen la apariencia del 3D y el espacio pasa a ser una dimensión conceptual, donde las ideas se vuelven corpóreas, palpables. Cada conjunto (dibujo tejido, luces y video) neutraliza con su limpieza racional, el gesto de antaño y presenta nuevos actores definidos por su potencial simbólico: automóviles, casas, mujeres-fashion, figuras que encarnan lo mismo al espectador que al ciudadano o a miembros de la familia del artista, cadena de ADN; un yate o un mirador, entre otros. Son los medios de los que se sirve Duvier para esa sugerente reconstrucción de hechos, en que “trastoca la memoria histórica con los campos de su memoria psicológica, familiar y cotidiana” (Daris Vázquez en "La historia es de quien la cuenta", catálogo Duvier del Dago, Obra reciente 2007- 2008).

En Holiday (2010), Duvier del Dago se apropia y recrea El Obrero y La Koljosiana, monumento que la escultora soviética Vera Mujina concibiera para el pabellón soviético en la Exposición Internacional de París, en 1937, donde Picasso exhibió Guernica. El dúo escultórico, icono del Realismo Socialista creado bajo Stalin, fue para los cubanos una imagen relacionada con la propaganda ideológica de la URSS. Y durante cuatro décadas fue proyectada en las pantallas cubanas en los metrajes iniciales de cada filme soviético producido por los Estudios Mosfilm. De ahí su resonancia en el imaginario colectivo de la isla.

Duvier se inspiró en un hecho real: en el año 2003 la escultura desapareció de su acostumbrado emplazamiento en Moscú, para ser sometida a un proceso de restauración que concluiría en 2009. Con altas dosis de humor, el artista cubano construyó una ficción posible: la escultura se había desplazado hacia la isla, refugio comunista en el Caribe.

A diferencia de la maciza escultura original, donde los personajes avanzan unidos hacia un futuro promisorio, en la obra de Duvier las figuras iluminadas en medio de la sala oscura simulan moverse en el espacio en direcciones opuestas. Este hecho hace que las mismas confronten, como parte del juego del artista, la fabulación irónica del viaje de estos personajes a La Habana, según cuenta el dibujo animado proyectado.

Duvier del Dago toma un símbolo del poder político y lo desplaza paródicamente por lugares emblemáticos de la capital cubana. Holiday es un una aproximación satírica al tema de la presencia soviética en Cuba, sus huellas en el entorno y la conciencia colectiva. Junto a otros artistas del patio, interesados en tal tema, Duvier se suma a la revisión crítica que el arte cubano actual ha hecho del realismo socialista, una tendencia que nunca logró imponerse en la isla.

                                                                        —Caridad Blanco de la Cruz