The Farber Collection
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Fernando Rodríguez

Sobre Fernando Rodríguez

n. 1970, reside in Cuba

Las esculturas, dibujos, lienzos y cortometrajes digitales de Fernando deconstruyen, con altas dosis de humor criollo, las etiquetas de primitivismo, color local e identidad popular con que frecuentemente ha sido catalogado el arte latinoamericano y cubano.

Sueño Nupcial describe la boda entre el gobernante cubano Fidel Castro y la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona religiosa de Cuba. El escenario de la alianza no es la tierra ni el cielo, sino la imaginación de Francisco de la Cal, un campesino de la Ciénaga de Zapata que sufre ceguera incurable desde 1963. De la Cal ha sido también pintor y escultor naif pero la discapacidad no le permite expresar su inagotable imaginación. Por ello, al encontrar a Fernando Rodríguez en 1991, le propone una tarea decisiva: traducir sus sueños en imágenes. El joven artista se convierte así en el médium que transforma ideas en realidad, en la mano precisa destinada a ejecutar la fabulación desenfrenada del “guajiro”.

Para de la Cal, los novios representan los más altos poderes de Cuba. Como ferviente católico, el campesino rinde culto a la Virgen, declarada patrona de Cuba en 1916 por el papa Benedicto XV y adorada por marinos y viajeros. Como partidario de la Revolución, de la Cal recuerda con fervor y entusiasmo—antes de quedar ciego—los años iniciales de la misma. Por eso, las imágenes de héroes revolucionarios como Che y Fidel serán personajes recurrentes en sus obras.

El sueño es hilvanado a través de episodios, o cuadros de una historieta. Cada uno contiene una ceremonia a cumplir por los novios según las tradiciones campesinas seguidas por de la Cal. En cada escena, aparece como testigo (con espejuelos negros estilo Ray-Ban) y en la zona inferior del cuadro, acostado y por supuesto, soñando. Como el campesino nunca recibió educación profesional en arte, Fernando concibe cada escena con una perspectiva temporal propia de los artistas naif y ha tallado los personajes con las herramientas toscas que se suponen fuente del arte popular.

Sin embargo, Francisco de la Cal no tiene certificado de nacimiento ni registro en la Seguridad Social. Es el hombre que nunca existió, un personaje de ficción como los heterónimos creados por el poeta portugués Fernando Pessoa. Este mecanismo de distanciamiento cargado de humor genera tensiones múltiples: entre el artista Fernando y su autorrepresentación en las obras como “traductor” de de la Cal, entre las evocaciones utópicas del campesino respecto a la revolución en sus años iniciales y las realidades actuales de Cuba. Rodríguez abre también una brecha entre lenguaje hablado (de la Cal transmite sus ideas por ese medio) y su concreción mediante imágenes, e ironiza sobre la “originalidad” del arte popular, promovido como ejemplo de las “auténticas raíces” del país.

La saga matrimonial contiene jugosas referencias biográficas y contextuales insertadas en su tejido expresivo. Los navegantes que la Virgen (también considerada patrona de los navegantes) saluda o despide son los tres marinos que descubren su imagen flotante en 1687 y desde entonces son representados a bordo de un bote. Ahora, en pleno año 1994, abandonan la isla durante la última “crisis” de los balseros. Los graffiti inscritos sobre el gastado muro de celebre café La Bodeguita del Medio son las firmas reales de Alexander Arrechea, Carlos Garaicoa, Esterio Segura y otros colegas de Fernando en el Instituto Superior de Arte (ISA). La unión soñada entre la Virgen y Fidel devela un fenómeno objetivo: en los años del Período Especial, cuando “todo lo sólido se desvaneció en el aire”, ocurrió un incremento notable de la feligresía católica. Junto a los orishas afrocubanos, Cristo ocupó en la mente de los cubanos el exclusivo espacio antes reservado a Marx, Engels y Lenin.

En el período transcurrido entre las exposiciones De una experiencia colectiva (Iturralde Gallery, Los Ángeles, Estados Unidos, 1999) y Puramente formal (Galería Habana, 2002), las obras de Fernando evolucionan bajo la necesidad consciente de alcanzar una síntesis formal, y lograr una expansión en los contenidos. El personaje de Francisco de la Cal no desaparece pero es sometido a un cambio de imagen y emerge como logotipo del ser humano. El paisaje campestre, ambiente de los sueños del campesino ciego, es sustituido por otros escenarios: objetos reales como sillas, mesas, sombrillas y el muro de la galería o museo. Las obras son construidas con nuevos materiales y un diseño minimalista en su ensamblaje, a partir de criterios de acumulación y secuencia.

En Unir/Separar, Fernando toma un objeto común, el zipper, y lo transforma en metáfora de conexión y aislamiento. Las pequeñas esculturas anónimas han sido dispuestas como dientes de cremallera, formando una línea grácil. El proyecto inicial para esta escultura seguía una aproximación más cautelosa: los “pequeños hombres” eran fijados a una franja de tela, y el cierre del zipper mantenía una proporción de tamaño respecto a éstos. En la versión final, Fernando asumió una vía más sintética e impactante. Los hombrecitos de madera se adhieren directamente al muro, y el cierre ha sido tallado en proporción sobredimensionada como señal de su rol ejecutivo. La pieza parece incluir al espectador, al sugerirle que debe manipular el cierre y ejercer un papel “divino” sobre los destinos del ser humano.

En la pieza, Fernando se ha desplazado desde una crónica local hacia el conflicto colectividad versus individualismo, y la tensión entre masa y soberanía personal. El camino recorrido entre Sueño Nupcial y Unir/Separar expone las orientaciones actuales del arte cubano, empeñado en busca de mensajes más universales para un público situado más allá de las fronteras del país.

Referencias: Catálogo, la V Bienal de La Habana, 1994, p. 301. Catálogo, Cuba, Utopian Territories, Vancouver, pp. 42-44. Camnitzer, Luis, New Art from Cuba, 1994; reimpresión, Austin: University of Texas Press, 2003, p.central a color.

—Abelardo Mena Chicuri