Flavio Garciandía
EXHIBITIONS:
1993 (March 10-June 13) Art from Latin America. La Cita Transcultural, Museum of Contemporary Art, Sydney, Australia.2007 (May 29-Sep 9) Cuba Avant-Garde: Contemporary Cuban Art from the Farber Collection, Samuel P. Harn Museum of Art, University of Florida, Gainesville, FL
2007 (Oct 7-Dec 31) Cuba Avant-Garde: Contemporary Cuban Art from the Farber Collection, John & Mable Ringling Museum of Art, Sarasota, FL
2009 (Oct 3-Jan 4) Cuba Avant-Garde: Contemporary Cuban Art from the Farber Collection, Jordan Schnitzer Museum, University of Oregon, Eugene, OR
2010 (Oct 15-Jan 10) Cuba Avant-Garde: Contemporary Cuban Art from the Farber Collection, Winnipeg Art Gallery, Winnipeg, Manitoba, Canada
2010 (Feb-Apr 4) Cuba Avant-Garde: Contemporary Cuban Art from the Farber Collection, Lowe Art Museum, University of Miami, Coral Gables, FL
2010 (Jun 27-Sep 19) Cuba Avant-Garde: Contemporary Cuban Art from the Farber Collection, Katonah Museum of Art, Katonah, NY
REFERENCES:
Abelardo Mena Chicuri, Cuba Avant-Garde: Contemporary Cuban Art from the Farber Collection (University of Florida Press, 2007). Cristina Vives with Flavio Garciandía, eds., I Insulted Flavio Garciandía in Havana (Madrid: Turner, 2009?), p. 238.n. 1954, reside en México
Lejos de constituir una revuelta meramente estética, las sucesivas oleadas del nuevo arte cubano, a partir de la exposición Volumen I de 1980, transformaron—no sin conflictos— los paradigmas institucionales y teóricos sobre las funciones y los espacios del arte en la sociedad cubana. Su contribución aún inexplorada a la economía creativa cubana se incrementa después de 1990: el arte se convierte en un producto exportable y con casi más penetración en los Estados Unidos que el legendario tabaco descubierto por Cristóbal Colón.
El asalto a la institución arte se extendió a las academias; era la estrategia para garantizar la continuidad de las nuevas actitudes culturales. La Facultad de Artes Plásticas del Instituto Superior de Arte (ISA), creado en 1976, se convirtió en el ojo del huracán.
La figura de Flavio Garciandía fue imprescindible en el ISA. Su enciclopédico conocimiento del arte, su crítica honesta frente a las obras de los estudiantes, la energía que aportaba a la renovación de los planes de estudio y el ejemplo de su propia obra le confirieron de modo espontáneo un profundo aire de autoridad entre alumnos y colegas que hoy es leyenda. Desde una tendencia foto-realista, a través de su intensa obra se rastrean las preocupaciones, poéticas y dinámicas del arte cubano, evidenciados en íconos como Todo lo que necesitas es amor (1975, MNBA), Catálogo de Formas Malas (1982), la serie basada en proverbios de 1984, y las instalaciones en el Castillo de la Real Fuerza (1989).
El arte de Garciandía implica la reconstrucción simbólica de Cuba como una fusión de espacios interculturales, sin las guetoizaciones étnico-históricas proclamadas por el multiculturalismo norteamericano en respuesta a la crisis del canon blanco europeo. Entre sus contribuciones imperecederas al arte cubano figuran: el énfasis en la visualidad de las culturas urbanas y el carácter inacabado (work-in-progress) de toda “identidad” (opuesto a las imágenes estereotipadas de una “cubanidad” rural), el reciclaje del kitsch (y no su muerte impuesta por decreto), el uso de los lenguajes postmodernos como vacuna contra el fatalismo conceptual de la dicotomía entre corriente dominante y periferia, y la potenciación del espíritu antropofágico y carroñero del artista cubano, para que se alimente de las vanguardias extranjeras para sus propios fines.
El nombre del viajero veneciano en el título enlaza El segundo viaje... con El síndrome de Marco Polo, pieza realizada en 1986. La mención es pretexto para una reflexión sobre los conceptos de lo local y lo universal, las relaciones interculturales y la capacidad “digestiva” o de asimilación de las comunidades artísticas del Tercer Mundo, sometidas por la debilidad de sus industrias culturales (no por falta de creatividad) a la subordinación y validación en los mercados del Primer Mundo.
Originalmente exhibida junto a macetas de diseño “chino” y plantas vivas, la obra es una jungla tropical, un coctel de referencias visuales extraídas de los íconos políticos, las subculturas urbanas cubanas, el canon occidental y norteamericano del arte, mezclados de manera frenética y a alta intensidad de cocción. Esa carnavalización de motivos introduce una mirada emplazada desde Cuba, para observar la tradiciones culturales de manera distanciada. El estilo típico de Pollock, bandera de la libertad artística occidental durante la Guerra Fría, ha sido reciclado con humor en cálido y vibrante fondo. Las hoces y los martillos, símbolos del comunismo, han sido transformados en criaturas antropomórficas. El glitter o “polvo de nieve”, herramienta expresiva del kitsch más ornamental, delinea a contraluz las siluetas agresivas de las plantas decorativas Miami-style, colocadas junto a las abstracciones suprematistas de Malevich. La obra de Flavio brinda una vista original a los trofeos que el viajero lleva a casa tras concluir su viaje por el mundo. En este caso, los souvenirs proceden de diversos momentos del arte, de fuentes “altas” y “bajas” de la cultura visual, del Este y el Oeste, procesados según la voluntad, utópica e irónica, de un artista cubano.
Referencias: Catálogo citado.
—Abelardo Mena Chicuri
