Gustavo Acosta
EXHIBITIONS:
1989 Los Caminos de Roma (The Roads to Rome), Castillo de la Fuerza, National Museum of Fine Arts, Havana, Cuba.
1989 XX Sao Paulo Biennial, Sao Paulo, Brazil.
1991 Los Hijos de Guillermo Tell (The Children of William Tell), Alejandro Otero Museum, Caracas, Venezuela.
1991 (April) Las Sugestiones del limite, Gallery F.C.B.C., Havana, Cuba.
2007 (May 29-Sep 9) Cuba Avant-Garde: Contemporary Cuban Art from the Farber Collection, Samuel P. Harn Museum of Art, University of Florida, Gainesville, FL
2007 (Oct 7-Dec 31) Cuba Avant-Garde: Contemporary Cuban Art from the Farber Collection, John & Mable Ringling Museum of Art, Sarasota, FL
2009 (Oct 3-Jan 4) Cuba Avant-Garde: Contemporary Cuban Art from the Farber Collection, Jordan Schnitzer Museum, University of Oregon, Eugene, OR
2010 (Oct 15-Jan 10) Cuba Avant-Garde: Contemporary Cuban Art from the Farber Collection, Winnipeg Art Gallery, Winnipeg, Manitoba, Canada
2010 (Feb-Apr 4) Cuba Avant-Garde: Contemporary Cuban Art from the Farber Collection, Lowe Art Museum, University of Miami, Coral Gables, FL
2010 (Jun 27-Sep 19) Cuba Avant-Garde: Contemporary Cuban Art from the Farber Collection, Katonah Museum of Art, Katonah, NY
REFERENCES:
Osvaldo Sánchez, Los Caminos de Roma (catalogue) (Havana, 1989). Orlando Hernández, Ruinas (invisibles) de Gustavo Acosta (Gustavo Acosta’s (Invisible) Ruins), catalogue of the exhibition Las sugestiones del límite (Suggestions of the Limit) (Havana: Gallery F.C.B.C., 1991). Abelardo Mena Chicuri, Cuba Avant-Garde: Contemporary Cuban Art from the Farber Collection (University of Florida Press, 2007).
EXHIBITIONS:
1992 Gustavo Acosta, Javier Lumbreras Fine Art, Miami
1998 Érase una vez en México (Once Upon a Time in Mexico), Mexican Cultural Institute of Miami
2013 Espaco do Silencio, Caixa Cultural, Rio de Janeiro, Brazil
2014 Espaco do Silencio, Caixa Cultural, Sao Paulo, Brazil
REFERENCES:
Irina Leyva-Pérez, “Revisiting the past - The paintings of Gustavo Acosta,” Wynwood 2:4 (April 2, 2009).
Gustavo Acosta ha sido calificado como un artista de actitud “individualista” (Camnitzer, 1992, 264) por su postura estética, la cual define la pintura y sus convenciones como soporte básico del discurso. Es una actitud común a otros pintores de su generación como Carlos Alberto García, Eduardo Rubén y José Franco. Participante en el Salón de Paisaje de 1982, Acosta se acercó—bajo la influencia del artista conceptual norteamericano Roger Welch—a zonas inéditas del paisaje cultural cubano a través de dibujos de referencia fotográfica. En su exposición Expreso Matanzas-Cienfuegos (1983), reproducía imágenes tomadas de fotografías de archivo o postales turísticas de estaciones de ferrocarril, trenes abandonados o casetas de espera, mediante un trazo gestual que parecía colocar la desmemoria o la nostalgia entre el espectador y la imagen. En 1984, recibió el Premio de Dibujo de la Primera Bienal de La Habana por su creación en ese sentido.
Hacia 1989, el interés del artista deriva hacia referencias visuales más cercanas a la pintura metafísica italiana de artistas como Giorgio Morandi y Giorgio de Chirico, e incluso a las evocaciones del siglo XVIII realizadas por Giovanni Battista Piranesi. A diferencia del aguafortista italiano, que rinde culto a la ruinas arqueológicas, Acosta modela—sin utilizar referentes fotográficos—espacios arquitectónicos unidos a mecanismos de control social: plazas vacías, tribunas y banderas solitarias, el Coliseo, o inmuebles de estilo semejante al Palacio del Fascio, diseñado para Mussolini por el arquitecto modernista Eduardo Terragni. En estos ámbitos no aparece huella visible de presencia humana, y la densidad de los empastes—generosamente aplicados—contribuye a la creación de una atmósfera cargada y sombría, superpuesta sobre una estructura reticular. “En la pintura de Gustavo Acosta—pintura dramática, teatral—el color negro comparte su tétrico dominio casi a partes iguales con otros elementos. Su efecto sobre el espectador es imposible de aislar del que ejercen paralelamente el titanismo de sus objetos arquitectónicos, o el sintetismo minimalista de sus columnas, escalones, faroles y banderas, o el vacío inhumano de sus ambientes, o su desmesurada y sobrecogedora espacialidad” (Hernández, 1991, 4).
Denominada Los Caminos de Roma, esta serie fue expuesta en la muestra personal del mismo título en el Castillo de la Real Fuerza en 1989, y dos años después fue ampliada en Las sugestiones del límite, su última exposición en La Habana antes de partir a México. Urbi et Orbi formó parte de esa exposición. La imagen representada en la pieza es la central termoeléctrica de Tallapiedra cercana al puerto de La Habana, edificio de perfil neoclásico construido en 1905 por el ingeniero francés Georges Carpentier, padre del célebre novelista cubano de igual apellido.
Una foto de la central, que Acosta manipuló para cubierta posible de un disco de música, funcionó como pretexto visual, luego repetido en varios cuadros. En Urbi et orbi, el artista modela la usina con rasgos sintéticos y excluye de la escena tanto la cercana línea del ferrocarril, tendida a varios metros sobre el nivel del suelo, como otras edificaciones más modernas adyacentes a la central. El edificio se erige solitario, casi abandonado, rodeado por profundas masas oscuras, no arroja iluminación alguna, y las ruidosas chimeneas, que usualmente emiten humo negro, permanecen apagadas, como si el edificio estuviese sumergido en un tiempo sin retorno.
En 1990 cae el sistema político de la antigua Unión Soviética, se reducen a niveles mínimos los suministros energéticos enviados a la isla del Caribe por el Bloque del Este, y comienza para Cuba el llamado “Período Especial”. Durante años de carestía, sin piezas de repuesto para reemplazar las frecuentes roturas, la central eléctrica de Tallapiedra se convirtió en símbolo popular de una tecnología obsoleta, incapaz de iluminar las noches de la ciudad y los sueños de varias generaciones de cubanos.
Referencias: Sánchez, Osvaldo, Los Caminos de Roma (catálogo), La Habana, 1989. Hernández, Orlando, Ruinas (invisibles) de Gustavo Acosta, catálogo de la exposición Las sugestiones del límite, Galería Habana, F.C.B.C., La Habana, 1991.
—Abelardo Mena Chicuri

