The Farber Collection
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José Manuel Fors

Sobre José Manuel Fors

n. 1956, reside en Cuba y España

Aunque José Manual Fors ha sido calificado como fotógrafo, o “artista del lente”, su creación pertenece al ámbito de la post-fotografía. Con la apropiación de imágenes ajenas, artistas norteamericanos como Sherrie Levine y Richard Prince cuestionaban el estatus “único” de la obra de arte. Para el artista cubano, la imagen “prestada” es instrumento para una íntima reflexión sobre el tiempo y la identidad personal.

Tras su participación en Volumen I (1981), exposición catalogada de “desafío” por la crítica sociológica y esquemática del momento (Tomás, 1981, 340), las primeras incursiones de Fors en la fotografía datan de 1982. En esas obras, el artista enfocaba artículos del entorno doméstico a la manera de objets trouvés y documentaba intervenciones relacionadas con la instalación Hojarasca de 1981. La recepción no fue exactamente calurosa: todavía a inicios de la década de 1980, la conciencia estética y la educación artística cubanas concebían el arte y la fotografía como entidades separadas. Si bien el arte se exponía en galerías, la fotografía pertenecía al ámbito de los periódicos y las ideologías colectivas, y era juzgada como expresión directa del entorno social.

Sin embargo, su exploración del campo “fotográfico” se insertaba en una línea underground del arte cubano del siglo XX: el cuestionamiento de la “verdad” fotográfica. Pese a la hegemonía de la foto “directa”, existían precedentes históricos: los collages de Enrique Riverón, Carlos Enríquez y Marcelo Pogolotti en la década de 1930, la manipulación fotográfica mostrada en la exhibición Fotomentira de 1966, la pintura basada en fotos de Antonia Eiriz y Raúl Martínez, la documentación de acciones plásticas por Leandro Soto en 1980, y aun la formulación de discursos de carácter surrealista de Gory (Rogelio López Marín). Es la poética de Fors la que asume un rol relevante en la reevaluación de esta “tradición” y en el surgimiento posterior de nuevos enfoques post-fotográficos.

En 1985 aparece la esencial fuente nutricia del artista: el archivo fotográfico de Alberto José Fors (1885-1965), abuelo paterno y científico, considerado el padre de la silvicultura cubana por sus extensas investigaciones. A la increíble colección de su abuelo, Fors adicionó cartas, postales y objetos del entorno familiar, todos preservados con celo y disponibles como ready-mades para ser integrados a las obras. Se trata de un procedimiento creativo más cercano a la edición; el artista selecciona varias imágenes de este fondo y las vuelve a retratar. Las impresiones (copias) serán posteriormente agrupadas según estructuras visuales simples: cuadriculas, círculos, líneas que se intersecan. Aunque bidimensionales, estos ensamblajes complejos se proyectan hacia la escultura y las instalaciones.

Manos es una pieza excepcional dentro de la exquisita creación del artista. En sus composiciones no aparecen visiones detalladas del cuerpo humano o sus partes. Las manos que se detallan en esta pieza proceden de las extremidades del propio artista. A diferencia de otros creadores que harían de ellas una suerte de autorretrato, a Fors no parece interesarle ese nivel de identificación personal. Las manos ocupan solamente un pequeño espacio de cada fragmento fotográfico, y han sido dispuestas a modo de mosaico, en una organización serial. Los recuadros han sido empastados a la manera de una imagen caleidoscópica sobre un eje central, lo cual provoca la integración de unos a otros como si se multiplicaran. Es quizás un paisaje humano, y a la vez un íntimo homenaje al oficio y la laboriosidad.

Referencias: Catálogo, Four Cuban Photographers, p. 24. Wride, Tim B., ed., catálogo, Shifting Tides: Cuban Photography after the Revolution, pp. 98-99. Díaz, Desireé, “El Tiempo Restaurado”, ArteCubano 2/2001, La Habana, portada y p. 21.




—Abelardo Mena Chicuri