Roberto Fabelo
EXHIBITIONS:
2007 (May 29-Sep 9) Cuba Avant-Garde: Contemporary Cuban Art from the Farber Collection, Samuel P. Harn Museum of Art, University of Florida, Gainesville, FL
2007 (Oct 7-Dec 31) Cuba Avant-Garde: Contemporary Cuban Art from the Farber Collection, John & Mable Ringling Museum of Art, Sarasota, FL
2009 (Oct 3-Jan 4) Cuba Avant-Garde: Contemporary Cuban Art from the Farber Collection, Jordan Schnitzer Museum, University of Oregon, Eugene, OR
2010 (Oct 15-Jan 10) Cuba Avant-Garde: Contemporary Cuban Art from the Farber Collection, Winnipeg Art Gallery, Winnipeg, Manitoba, Canada
2010 (Feb-Apr 4) Cuba Avant-Garde: Contemporary Cuban Art from the Farber Collection, Lowe Art Museum, University of Miami, Coral Gables, FL
2010 (Jun 27-Sep 19) Cuba Avant-Garde: Contemporary Cuban Art from the Farber Collection, Katonah Museum of Art, Katonah, NY
REFERENCES:
Abelardo Mena Chicuri, Cuba Avant-Garde: Contemporary Cuban Art from the Farber Collection (University of Florida Press, 2007).
EXHIBITIONS:
2009 Havana Biennal, Cuba. Exhibited on the façade of Museo Nacional de Bellas Artes.
REFERENCES:
Andreas Winkler and Sebastian A.C. Berger, eds., Cuba: Arte contemporáneo/Contemporary Art (New York: Overlook Press, 2012), p. 9.
EXHIBITIONS:
2009 Havana Biennal, Cuba. Exhibited on the façade of Museo Nacional de Bellas Artes.
REFERENCES:
Andreas Winkler and Sebastian A.C. Berger, eds., Cuba: Arte contemporáneo/Contemporary Art (New York: Overlook Press, 2012), p. 9.
EXHIBITIONS:
2009 Havana Biennal, Cuba. Exhibited on the façade of Museo Nacional de Bellas Artes.
REFERENCES:
Andreas Winkler and Sebastian A.C. Berger, eds., Cuba: Arte contemporáneo/Contemporary Art (New York: Overlook Press, 2012), p. 9.
EXHIBITIONS:
2012 No somos animales, Galería Habana
REFERENCES:
Elizabeth López Corzo, “El animal que somos y que combatimos. Entrevista con Roberto Fabelo,” Cuba Sí.cu (25 November 2012).
n. 1951, reside en Cuba
Roberto Fabelo es uno de los integrantes de “la generación de la esperanza cierta” cuya obra se renovó en contacto con el ambiente creativo de la década de 1980. Grabador e ilustrador de numerosos libros (los de Gabriel García Márquez, entre ellos), y ensamblador y creador de instalaciones, Fabelo fue premiado en 1984 en la Primera Bienal de La Habana por la pieza Fragmentos vitales, que consiste en dibujos sobre papel Kraft rasgado pegados directamente a la pared. A partir de ese momento, su obra adquiere mayor reconocimiento entre la comunidad artística cubana e internacional.
Sus figuras de autoridad parecen localizarse en la tradición artística occidental: “...en dos grandes maestros españoles, Velázquez y Goya” (Montero, 2001, 224), así como en El Bosco y la pintura flamenca. A diferencia de creadores del patio como Rubén Alpízar o Reinerio Tamayo, que parodian y subvierten las referencias al canon europeo, en Fabelo actúa una fuerte conciencia moderna anclada a la trinidad del estilo, la autoría y la originalidad—nociones reintroducidas en el arte cubano en el último decenio con la recuperación del paradigma estético y los géneros tradicionales de la pintura.
Fabelo inició la realización de acuarelas en 1988 de modo secundario, pero ha alcanzado un espacio definido en su creación. Con el dominio progresivo de la técnica y la expansión de los formatos, el artista es ahora demiurgo (o creador divino) de un mundo propio que mezcla el humor ácido de Jonathan Swift, las criaturas nocturnas del Moulin Rouge inmortalizado por Toulouse-Lautrec y la pintura barroca española. De esas corrientes interculturales surge una comedia humana emplazada en un espacio teatral.
Fabelo yuxtapone la descripción naturalista de los personajes y su ubicación compacta sobre un sofá o tras las cortinas de tramoya. La mano hábil describe cada personaje mediante un gesto o actitud definitoria, y lo dota de una vestimenta acorde a su psicología. La apariencia realista de esos seres hace pensar en el artista como un cazador de rostros, agazapado tras las esquinas de La Habana. Pero esa humanidad impura, genéticamente contaminada de animales y frutas tropicales, dioses, sirenas tímidas y cabezas emplumadas, es producto fiel de su imaginación. Enclaustrados en torno a un sofá o reunidos junto a la tramoya de un teatro vacío, los personajes esperan sobrecogidos un acontecimiento que nunca sucederá. Apenas se miran, no hablan entre sí e incluso los perros comparten la mirada torva de sus dueños. Los desnudos jugosos, rubensianos, no despiertan lascivia o competencia sino refuerzan la extrañeza de la situación.
—Abelardo Mena Chicuri
