n. La Habana 1953
El evento Volumen Uno marcó en 1981 el despegue del “Renacimiento Cubano” (Camnitzer) en las artes visuales en Cuba. Uno de los artistas participantes en esta exposición fue Rogelio López Marín (Gory), uno de los protagonistas del Hiperrealismo fotográfico en la isla. Sin tiempo para terminar el lienzo en que trabajaba, Gory envió a Volumen Uno una fotografía de la pintura inconclusa, contribuyendo así con una obra de carácter conceptual. Fotógrafo de la publicación Revolución y Cultura (1975-1991), reconocida por su impacto visual en la época, y premiado por sus ensayos fotográficos (Morell, 2006), a partir de este momento Gory abandona los pinceles para adentrarse por completo en el mundo de la fotografía.
La pieza John Lennon corresponde a este periodo germinal. Cuando el músico es asesinado en 1981, el estupor alcanzó no solamente el mundo de la música sino se extendió también sobre sus admiradores en Cuba. Aún faltaban muchos años para que Fidel Castro inaugurase el monumento al músico inglés, y en la isla el legado de los Beatles estaba unido a su censura y descalificación. Gory rinde tributo a Lennon con un pequeño altar, a la usanza de los altares latinoamericanos, frente al cual se amontonan instrumentos musicales, flores y velas, en la tónica del fotomontaje usado en la célebre portada del disco Sgt. Pepper´s.
Las imágenes han sido saturadas, a la manera en que se coloreaban las fotografías en antaño. De ahí que se haya regodeado en ‘pintar’ intensamente el cielo con un azul ‘irreal’. Esta es una etapa en la que Gory intervenía las imágenes manualmente en su estudio. Mas adelante vendrían las manipulaciones y ajustes digitales correspondientes a su obra contemporánea.
Con sentido del humor, el artista cubano emplazaba su peculiar ‘monumento’ en las áreas del Parque Lenin, un popular espacio de ocio familiar y cultural localizado en las afueras de La Habana desde inicios de la década. Gory proponía así un cambio de nombre al lugar. Ésta es una de las cualidades conceptuales de esta pieza, las sutiles alusiones implícitas en el homenaje a Lennon, símbolo de la libertad expresiva.
Concebida originalmente para ilustrar un libro, la pieza no fue incluida. Es una pieza sui generis: desde un primer momento fue una imagen autosuficiente a diferencia de las series “clásicas” que produciría posteriormente, como la premiada en el Salón de Paisaje 1982, y el políptico It is only water in a stranger’s tear ( 1986).
Las series fotográficas sucesivas regresaron a su motivo fundamental: una visión encriptada de sus alrededores. Al comenzar a viajar, este espectro se amplió y Gory se convirtió en un observador sagaz de sus nuevos entornos. Tuvo un hiato desde el 1991 hasta el 2001, durante el cual se concentró nuevamente en la pintura. Cuando la retoma, en el 2001 con su serie The City, basada en Nueva York, vendrían cambios técnicos y conceptuales. A partir de aquí Gory explora las posibilidades de la cámara digital y otros tipos de impresión. Estos experimentos lo llevaron a considerar nuevas perspectivas, entre estos nuevas formas de ‘manipular’ sus imágenes. En lo conceptual ya no se preocuparía mas por encubrir el sentido, sino que se regodea en la estética pura de la imagen. En The City logra una transición perfecta entre las series anteriores y las que vendrán posteriormente, al captar situaciones que parecen manipuladas, cuando en realidad son registradas directamente en Nueva York.
La obra fotográfica de Gory está en deuda con su obra pictórica, establece entre los dos medios un ‘toma y daca’, una retroalimentación que pasa del óleo a la cámara y viceversa. Su ojo perspicaz es capaz de encontrar las situaciones mas surreales en la realidad inmediata, las cuales al registrarlas con su lente nos hace mirar a nuestro alrededor con nuevos ojos.
—Irina Leyva
