The Farber Collection
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Segundo Planes

Sobre Segundo Planes

n. 1965, reside en EU

La obra de Segundo Planes podría ser ubicada en la vertiente surrealista del arte latinoamericano, ya reconocida como una “tradición” en el transcurso del siglo XX. Denominado como “supersurrealista, superexpresionista y superbarroco” (Mosquera 1987), no puede ignorarse la influencia que artistas como Jonathan Borofsky y Kenny Scharf ejercieron sobre Planes y otros colegas. El cubano proponía una figuración libre, marcada por una emocionalidad intensa, que desbordaba tanto la perspectiva renacentista como las reglas de la “buena” pintura, y que implicaba una comunicación íntima con las tendencias más cálidas del pop.

Con Segundo no estamos ante un practicante del realismo mágico o las ensoñaciones fantásticas con que se ha querido acuñar el arte del continente, ni muestra interés alguno en los conceptos de identidad nacional tan caros a una zona del arte cubano del siglo XX.

Su creación lo coloca como un artista “maldito” al estilo romántico, una especie de medium cuyo desarreglo espontáneo de los sentidos le permite la comunicación con espacios distorsionados de lo social. “El combina grandes retratos con la filosofía, la política, el sexo, la escatología y la poesía en un flujo sinfin de barroquismo” (Camnitzer, 2003).

Su técnica no recurre a la factura technicolor de Dalí ni al encuentro fortuito de objetos dispares, sino a instalaciones formadas por varios lienzos, imágenes sobre el piso y objetos añadidos. Sobre ellos despliega, sin límites de bastidor a bastidor, una figuración colorida donde mezcla episodios de su vida personal, textos de frases, referencias a su formación como artista, y el interior de cavidades corporales, como si—en Sin título (1990), por ejemplo—el espectador fuera testigo cómplice de una endoscopia que lo condujera al reverso de lo visible. De los múltiples ojos depositados en este interior, sólo uno parece disponer de una pupila activa, disponible para la visión. Y sobre la membrana abierta, la cavidad óptica?, se destacan nervios con la disposición de la hoz y el martillo, símbolo de la Unión Soviética hasta su disolución en 1991.

                                                                                —Abelardo G. Mena Chicuri